Bueno, un lunes más y... otro fracaso más. En el pronóstico que di la semana pasada he tenido cinco fallos, contando con el pleno al quince. Confié en el Xerez y en el Betis, cosa que fue muy aventurada por mi parte. También di un voto de confianza al Murcia, después de haber goleado como visitante a Las Palmas... pero nada, consiguió otro empate más. Y el Cádiz ganó, cosa que reflejé en una de mis dos quinielas de siete dobles reducida, lo cual me permitió tener 11 aciertos, pero a efectos prácticos, cuatro de 10 aciertos. Gastado= 16 euros. Ganado= 5,50 euros. Pérdidas= 10,50 euros. Y esto me da que pensar...
Normalmente, cuando juego a la Primitiva o al Bonoloto, nunca me da por gastar más de 3 ó 4 euros. Gastarme más me parece exagerado. Sin embargo, esto no me pasa con las quinielas. Por alguna razón, me gasto alegremente 16 euros (y alguna vez más) y lo normal es que no los recupere. Quizás esto se deba al embrujo de las quinielas, al hecho de que éstas se saborean más que las loterías comunes. Eso de estar el fin de semana pendiente de los resultados, alegrarte si el sábado has acertado todas y defraudarte cuando el domingo fallas cuatro del tirón... engancha.
La próxima semana de nuevo hay quiniela. ¿Y si cojo esos 16 euros habituales y los apuesto en la primitiva del sábado? Serían 16 casillas... y al menos la Primi te recompensa con un reintegro con un 10% de posibilidades... Ufff, no creo.
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